viernes, 23 de diciembre de 2011

Despedidas II

a Ada Rossi y a Nieves Hernández

Martes 20 de diciembre.

Cómo explicarte
que camino a la orilla del alma.
Juan ha escrito desde España: llueve
cada cosa invita a la tristeza.
Gustavo sigue enfrentando
verso a verso
la nostalgia cotidiana.
Y este martes se ha poblado de adioses.

Ada y Nieves se han ido
casi juntas
de madrugada
como queriendo acompañarse
en el ingreso a la luz.

A veces cuando se van
los que anduvieron la vida
de sur a norte
o se disuelve en el aire
la imagen de nosotros
que las cosas viejas guardan
se hace plenitud
la despedida.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Sobre las palabras

"El lenguaje es una piel: yo froto mi lenguaje contra el otro. Es como si tuviera palabras en lugar de los dedos o los dedos en la punta de mis palabras. Mi lenguaje tiembla de deseo".

Roland Barthes, Fragmentos de un discurso amoroso

Y para vos, ¿qué es la palabra? Animate a contestar.

martes, 13 de diciembre de 2011

Pacto


A veces pienso en la sirena.

Generalmente es de noche
y estoy soñando.

La sirena se acerca a la playa
y canta
canta con voz muy dulce.

La música que sale de sus labios
tiene la melodía de las mareas.

Sobre la arena
bailo en puntas de pie.

Mis polleras
hechas con capas de viento
se enredan en mis piernas
me envuelven
se abren como alas.

Vuelo sobre la playa
sobre la tersura de las rocas
sobre la altura de las olas.

Y entonces hago un pacto con la sirena
prometo seguir soñándola
y ella me promete
que no dejará nunca, nunca
de cantar.

martes, 29 de noviembre de 2011

La puerta trampa


Nuevo libro de cuentos. Dicho así, parece uno más. Pero no, no lo es. La puerta trampa es el primer libro (el primer hijo, como ella misma dice) de Mónica Debuchi, narradora, escritora, amiga generosa, que se da y nos da grandes lujos, como narrar sus propios cuentos en la presentación. Para nosotros, una gran emoción: Miguel fue editor y diseñador, partícipe, en alguna medida del alumbramiento. Yo, por mi parte, no hice nada, salvo disfrutar a pleno de la lectura y mucho más de la escucha. Como si fuera poco, el maestro Claudio Ledesma también narró uno de los más bellos relatos de este volumen, Ramiro en otoño.

martes, 22 de noviembre de 2011

Y rotaron los signos



Sí, así fue. Hubo signos en rotación que nos llamaron por nuestros nombres para armar el convite. Y el signo fue palabra, fue voz, fue figura; lágrima que licuó pasiones y nostalgias, abrazo que derribó distancias. Por supuesto, no podía faltar la lluvia: justo a tiempo se derramó como amor de ángeles. ¿Y ese rumor de aleteos? Sí, claro, eran los colibríes que sobrevolaban atentos para no perderse detalle de esa noche mágica y que nos bendecían bordando flores en el aire.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Triálogos en Castelar


Pero esta vez con música, pinturas y mandalas. Como siempre, algún bocado, alguna copa y, lo más importante, tu poema, el que traigas para compartir, ese que te eligió primero, el imprescindible.

viernes, 21 de octubre de 2011

Desórdenes

a Guillermo


Si alguien pudiera ordenarnos el alma
decirnos
sin idas y sin vueltas
qué es
dónde ocurre
el blanco o la tristeza.

Si alguien pudiera
yo le entregaría
mis hambres y mis fríos
esta constante tendencia a la inconstancia
los laberintos sorprendentes del insominio
y hasta inclusive, seguramente,
con miedos y sin miedos
la respiración
de mis palabras.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Incredulidad

Gato nervioso va y viene por el borde de la pared blanqueada.
Ojos verdes como piedras pulidas relumbran en lo oscuro.
Hay semillas de tormentas que marcan el camino.
El aire está tenso como arco que sujeta la flecha.

Espera.

Silencio preñado de voces
conjuros, susurros.

La noche es una dama misteriosa que avanza
entre los leves crujidos de su falda.

De pronto, una luz.
El gato y la dama se detienen
los ojos verdes se apagan
los vientos empujan las tormentas
el aire se llena de bramidos toscos.

Hay un ruido a huesos rotos
cuando el día quiebra
definitivo
los restos de un hechizo en el que solo yo creía.

Tarde de poesía en el Alfaro




Gracias a mi amiga narradora Graciela Sarcone pude vivir una tarde a pura magia el pasado 10 de septiembre. Fue en el Museo Alfaro, en San Isidro. Y estuve rodeada de voces, mejor dicho de vocecitas: los niños narradores y poetas, alumnos de Graciela. Es una fantástica iniciativa que ella lleva adelante desde hace varios años, convocando a niños y jóvenes a experimentar con las palabras, transmitiendo el placer del decir, sembrando futuro. ¡Bravo Graciela!

lunes, 26 de septiembre de 2011

Trialogar en primavera




Sábado 24 de septiembre. Otra vez Domus nos abrió sus puertas y allí estuvimos, con una nueva edición de Triálogos, con nuevo repertorio, con espíritu renovado, con nuevos amigos. Un airecito primaveral se coló por las ventanas y trajo aroma a flores, a esperanza, a amistad, a poesía.

miércoles, 20 de julio de 2011

jueves, 14 de julio de 2011

Esta vez, Domus



Sí, esta vez fue en Domus, ese bello, "necesario", espacio en el arte. Con sus cuadros, sus piezas de arte, sus mesas coquetas, sus mantelitos bordados, el exquisito té con masas y la calidez de Graciela y Alejandra, Domus fue el marco perfecto para una tarde de cuentos. La palabra, con su magia imbatible, con sus altos y sus bajos, con su poder de explorar las más distantes regiones, fue, una vez más, la protagonista. El público entusiasta se sumó al juego, se dejó conducir y acompañó con risas, aplausos y emociones. Y allí estábamos Elena y yo, rodeadas de cariño y de belleza, envueltas en ese inconfundible calorcito que flotó en el aire y aventó el frío cada vez que una historia se desgranaba. El broche de oro fue el recuerdo-homenaje: leímos, emocionadas, palabras de Facundo Cabral.
Y esto ha venido para quedarse: los segundos domingos de mes, Té con cuentos en Domus, una buena costumbre que aligera el ama, sana el espíritu y deleita el paladar. ¡A no perdérselo!

lunes, 27 de junio de 2011

Triálogos en Domus







Domus, un espacio en el arte, abrió sus puertas el helado sábado 25 de junio para cobijar, en la calidez de los detalles, en la amabilidad de sus dueñas-anfitrionas, un nueva edición de Triálogos, con poemas y cuentos nuevos y con dos sorpresas que le dieron un toque especial: la música, en las geniales manos de Víctor Gómez, y la narración de cuentos que aportaron humor. Todos lo pasamos de maravilla, el público, las organizadoras, el músico, el fotográfo y, por supuesto, los trialogantes, que, como siempre, nos quedamos con ganas de más. La vuelta será en septiembre, con aires primaverales, con nuevos textos y, como siempre, con enormes ganas de compartir la palabra.
¡Ojalá volvamos a encontrarnos todos en ese territorio común que es la poesía!

martes, 21 de junio de 2011

Vuelve Triálogos


Y vuelve renovado: poemas, cuentos, música.
Celebración de la palabra y del decir.
Sábado 25 de junio -18,30 hs.
Domus, un espacio en el arte
Campana y Arias, Castelar

sábado, 11 de junio de 2011

Poema comentado

Mi hija María Andrea, artista plástica y vital, comentó mi poema Autodestino y sus palabras me parecieron dignas de compartir:


Autodestino


¿Quién era yo? ¿Dónde estaba?
¿En el sombrío pasadizo de algún sueño
sumergida en el ir y venir de rostros indescifrables?
Muecas, burlas, palabras sin peso
desvanecidas de falsedad.
Contra la pared del fondo, en un rincón
me descubrí.
Quise abrirme paso hasta alcanzarme
pero la muchedumbre se estrechaba cada vez más.

En un impulso furioso arremetí contra ella.
Algunos cayeron
empujados por mi ímpetu
pero se levantaron instantáneamente
como movidos por un resorte.

Mi piernas parecían hundirse en arenas movedizas
sentía las rodillas y los brazos lastimados, sangrantes.

Contra la pared del fondo
impávido
mi rostro sonreía
indiferente a mi desesperación.

Intuía que si lo alcanzaba
cesarían el dolor y las angustias.

Pero por momentos se diluía
se ocultaba y reaparecía, siempre lejos.

¿Era también la mía una sonrisa hueca?

¿Dónde estaba yo?
¿Quién era?



El poema es muy conmovedor. En este poema y en muchos otros, sobre todo en los de los últimos tiempos, puedo leer entre líneas que narran la historia de un ser que quiere despertarse del sueño colectivo y trascender esta realidad dual, que quiere reconciliarse consigo mismo, que quiere conocerse hasta la realidad última, que quiere unir los opuestos dentro de sí y al fin SER.
En este sentí eso... Esa que esta en el fondo es la voz verdadera, es el SER eterno, completo iluminado; la otra es la personalidad, lo que ven los de afuera, la que vive en dualidad pero lucha con todas sus fuerzas por llegar a unirse a lo eterno que sabe vive en ella.
La muchedumbre es la ilusion en la que vivimos todos, aquello que nos separa de nuestra verdadera esencia... pero que es al mismo tiempo UNA con la esencia de todas las cosas, es DIOS.

miércoles, 8 de junio de 2011

Otra vez Triálogos






"Recital de poesía de la mano de Triálogos, un grupo conformado por Ana María Oddo, Patricia Morante y Gustavo D´Orazio.

Totalmente recomendado, es hacerle un favor al corazón, regalarte un par de sonrisas y hasta alguna lágrima, pero más importante, un momento que no es fácil de encontrar en cualquier lugar.

viernes, 13 de mayo de 2011

Umbrales

En esta nueva ronda cómplice la consigna fue "umbrales", de tiempo o de espacio. La idea me movilizó mucho y salieron dos textos en proceso, como dice mi querido cómplice Gustavo. No sé cómo evolucionarán. Por ahora están aquí para ser leídos y compartidos. Y ojalá tengan algo que decir a los eventuales lectores


4 de la mañana.
Ladridos de perros me arrastran desde pasadizos amorfos hasta los rectos contornos de mi cama.

A lo lejos, cascos de caballos repiqueteando sobre adoquines.

Mi cabeza se hunde en regiones espumosas. Pierdo brazos y piernas.


Estoy saltando en la vereda de la infancia. Árboles centenarios filtran en arabescos el sol del mediodía.

Pero no son cascos de caballos. Es la sirena del patrullero en su ronda nocturna.


Otra vez mis sentidos se sumerjen en espumas.

Cumplo 10 años. Los primos vienen de visita. Hay regalos, olores dulces, trajinar de hornos, sabores de fiesta.


Ladran los perros. Son las 4,10 de la mañana y yo sigo aquí, detenida entre sábanas y espumas, sin decidir aún qué lado del umbral elegiré.

El loco

Como globo en el aire
como mano que intenta alcanzarlo
como sombra que baila indiferente a su cuerpo

como sentidos precipitados al abismo
como corazón que se entrega entre las rosas
como bailarina danzando en silencio su música interna

como ojos que solo ven a través de las cosas
como caricias vacías
como soles fríos

el loco se hamaca en continuo vaivén
aferrados sus pies al umbral
inapelable frontera entre afueras y adentros
entre el caos y la libertad.

lunes, 9 de mayo de 2011

Poesía viva


Vuelve Triálogos, el entramado de voces
que hacemos
Patricia Morante, Gustavo D´Orazio y yo, Ana María Oddo.

Un nuevo convite poético.
Y vos sos el invitado de honor.
Para leerla, para celebrarla, para compartirla, para brindar por ella, la poesía.
¿Qué mejor lugar de encuentro? ¿Qué mejor herencia?
¿Qué mejor espacio de resistencia contra la banalidad?

Porque la poesía está viva, ¡viva la poesía!
Sábado 21 de mayo, 20 hs.,
Biblioteca 9 de julio, Martín de Yrigoyen 520, Castelar

sábado, 7 de mayo de 2011

Para ponerle un freno al orgullo

Del blog Sopa de poetes

"(...) los elogios provienen, en la mayoría de los casos, de cierta incomprensión, y la crítica, de la autodefensa. De la comprensión provienen la sugerencia y el consejo, o el silencio".

Chantal Maillard, en Bélgica

Paisaje marino con mujer descalza


Dentro del paisaje la mujer camina.
Sus pequeños pies se esconden por momentos
en lo blanco de la espuma.
Pero reaparecen enseguida, listos para imprimir
sus huellas húmedas .
El arrastre del agua los empuja mar adentro.
Ellos intentan resistirse.

Un nombre cruza la tarde y va poblando de ecos el espacio.
La mujer mira hacia la playa. El viento revuelve su cabellera.
Con su vestido blanco, traslúcido,
y su mano en el escote
parece Venus naciendo de la arena.
Pero no es Venus.
Es tan solo ella, caminado a la orilla del mar,
a la orilla del amor que, como el agua,
la toca, la hace estremecer
y luego, con sus fantasmas de ahogo y soledades,
se escurre entre los dedos, se aleja.

La mujer mira el paisaje y piensa
en el vaivén de la marea, en los bordes del amor.

jueves, 28 de abril de 2011

Carne picada

La primera vez que entramos juntos al departamento, lo recuerdo bien, nos tomamos de la mano. Necesitábamos un rito que marcara definitivamente ese momento, pero aquello de que la novia entre en brazos del novio no resultaba adecuadao. Ninguno de los dos lo mencionó pero estoy segura de que los dos lo pensamos. Entonces, nos tomamos de la mano, cerramos los ojos unos segundos, respiramos hondo, empujamos la puerta y entramos. Por suerte, el olor a revoques, a pintura, a maderas recién lustradas era lo suficientemente intenso todavía para sentar las bases de una nueva memoria olfativa. No podíamos permitirnos ningún tipo de recuerdo. Todo debía ser fundante. El día anterior Andrés había colocado en el balcón un macetero nuevo, con tierra abonada comprada en el vivero, y había sembrado semillas de petunias. Semillas, no una planta ya hecha. Yo traje un aromatizante de ambientes que tenía un precinto y lo abrimos allí, entre los dos, riéndonos como dos chicos mientras apretábamos alternativamente el vaporizador en cada cuarto, en cada rincón. Riéndonos nos abrazamos y nos dejamos caer en el sillón de tres cuerpos, muy grande tal vez para ese living pero nuevo, comprado de oferta sí, pero nuevo. Y seguimos riéndonos mientras recordamos la locura de esa tarde: entre la lista de electrodoméstcos que podíamos canjear por los puntos de la tarjeta, elegimos lo que nadie elegiría, una picadora de carne. Y seguimos riéndonos mientras nos juramos que jamás nuestras risas habían sonado de ese modo.
-¿Qué vamos a hacer con una picadora?- le pregunté con los ojos húmedos de tanto reír.
-¿No te lo imaginás?- me dijo.-Vení.
Me llevó a la cocina. Con orgullo me mostró una hermosa pieza de carne que había comprado esa mañana en el supermercado. La fue recorriendo con el dedo mientras me decía:
-¿Ves? Aquí está representada toda nuestra historia.
Comprendí enseguida. Con rapidez, con furor, instalamos la máquina, cortamos la carne y comenzamos a picarla, a triturar con cada trozo nuestro pasado, cada año de silencio y simulación, cada suspicacia, cada mirada sobradora, cada eslabón de esa cadena que había encarcelado nuestro amor. Cuando toda la carne estuvo picada, pusimos una olla al fuego y la rehogamos con cebolla. Recién cuando cambió de color y le agregamos el tomate y los condimentos, nos sentimos libres. Por fin nos sentimos auténticos, nosotros mismos, Andrés y Julián, juntos al fin, sin máscaras.

sábado, 23 de abril de 2011

Autodestino

¿Quién era yo? ¿Dónde estaba?
¿En el sombrío pasadizo de algún sueño
sumergida en el ir y venir de rostros indescifrables?
Muecas, burlas, palabras sin peso
desvanecidas de falsedad.
Contra la pared del fondo, en un rincón
me descubrí.
Quise abrirme paso hasta alcanzarme
pero la muchedumbre se estrechaba cada vez más.

En un impulso furioso arremetí contra ella.
Algunos cayeron
empujados por mi ímpetu
pero se levantaron instantáneamente
como movidos por un resorte.

Mi piernas parecían hundirse en arenas movedizas
sentía las rodillas y los brazos lastimados, sangrantes.

Contra la pared del fondo
impávido
mi rostro sonreía
indiferente a mi desesperación.

Intuía que si lo alcanzaba
cesarían el dolor y las angustias.

Pero por momentos se diluía
se ocultaba y reaparecía, siempre lejos.

¿Era también la mía una sonrisa hueca?

¿Dónde estaba yo?
¿Quién era?

Destinos

El muchacho estaba sentado en el último asiento. Tenía la mano vendada y una pequeña valija de viaje aprisionada entre las piernas. La blancura de la gasa revelaba un vendaje reciente. Su rostro estaba tenso. Seguramente la mano le dolía, porque cuando el colectivo dio un barquinazo al superar una cuneta, emitió un quejido ahogado y trató instintivamente de protegerse la herida con el brazo sano. Se cambió de asiento para dejar lugar a otros pasajeros pero no se desprendió de la valija; al contrario, parecía apretarla cada vez con más fuerza.
-¿Qué te pasó?- le preguntó un hombre mayor que se sentó a su lado, cuando percibió su gesto de dolor.
-Me cortó la máquina, la amoladora. Quince puntos. Tengo para treinta días.
Su tonada no dejaba lugar a dudas. Aún así el hombre preguntó:
-¿De dónde sos?
-De Paraguay, señor.
-¿Y qué vas a hacer todo este mes? ¿Te volvés?
-No -dijo, mirando hacia afuera- me quedo. El pasaje es muy caro. Además si voy, no sé si vuelvo. Se aclaró la garganta. Le había sonado algo extraña su propia voz. Le habían pesado las palabras dichas por impulso, sin pensarlas.
Unas cuadras más allá el hombre se despidió, le deseó suerte y bajó. El muchacho agradeció y desvió la mirada. No miraba nada preciso, en realidad. Sus ojos recorrieron la ventanilla, la atravesaron, buscaron un punto firme, una señal, en el cielo gris de esa tarde otoñal. Pero no encontraron nada. Solo nubes difusas, pálidas, ajenas.
-¡Terminal!
La voz del chofer lo sobresaltó. Miró a su alrededor. Todos descendían. Con lentitud tomó su valija y descendió él también. Ya en la vereda, le llevó algunos minutos sobreponerse al aturdimiento del ir y venir de la gente, que parecía un enjambre de abejas paranoides, con sus voces destempladas y su ajetreo interminable.
Cruzó la calle. Llegó al andén de la estación de micros. Más gente, más idas y vueltas, algunos corriendo, listos para partir; otros festejando a los recién llegados; bolsos, valijas, paquetes. Algo confuso, se sentó en un banco y abrazó su valijita. Las horas fueron corriendo. Se hicieron las ocho, las nueve, las diez. Poco a poco el andén se fue despejando. A las once, solo algunas personas esperaban los últimos servicios. El flujo de gente aumentaba cuando llegaba un micro pero el andén se despejaba cada vez más rápido. A las once y media el personal de limpieza empezó su tarea. Pero él seguía allí, abrazado a su valija, sabiendo que tenía todas sus pertenencias ahí, consigo, sabiendo que tenía el pasaje a Asunción en el bolsillo, sabiendo también que ni esa noche ni las próximas tendría dónde dormir y, sin embargo, algo, invisible pero tan pesado que le oprimía la garganta, que parecía morderle la herida de la mano, que le nublaba el pensamiento (“si voy, no sé si vuelvo”), le impedía subir al micro, el último micro del día.

domingo, 10 de abril de 2011

¡Viva la poesía!








Obedientemente cumplimos el ritual: nos presentamos puntualmente, bañaditos e impecables, de negro, rojo y blanco, con nuestras carpetas bajo el brazo y ahí nomás, sin muchas vueltas , la invocamos. No tardó en hacerse presente, con su capacidad de sonreírle a todos, con su majestuosidad, con su capricho de materializarse y esfumarse en segundos, ella, la loca de la casa, la gran maga, la Poesía. Patricia, Gustavo y yo fuimos algo así como unos mediums privilegiados, porque la hicimos presente, la compartimos, la proclamamos, le dimos forma en el hacer con las palabras. Pero ella hizo todo lo demás. Hizo, por ejemplo, que nuestros textos sonaran bellos en las voces de los compañeros o en las propias, que trialogaran con nosotros Borges, Paco Urondo, Homero Manzi, Atahualpa Yupanqui, Sor Juana, Juan Carlos Ortega, el amigo de allende el mar, Galeano, entre otros. Hizo que muchos asistentes se entusiasmaran y leyeran ellos también poemas en todos los tonos y estilos. Fue una sinfonía de voces. Y siempre brillando ella, la Poesía, lugar de encuentro de gentes diversas, en edad, profesión, gustos y sentimientos. Pero todos ahí, sumándose, entregando y recibiendo poesía como el más extarordinario de los dones. Por supuesto que, fiel a su costumbre, la Casita también hizo su parte: agitó su varita mágica y nos acarició como siempre con sus luces, con su cálido ambiente, con las cositas ricas que trajo Luciana para el break (Luciana, gran sacerdotiza, presente en todos los detalles y conjuros). Hubo (cuándo no) encuentros postergados durante años, emociones que se hicieron lágrima, humor que despertó aplausos, sorteo de libros, sorpresas inesperadas y hasta una copa de jerez para el brindis final. ¿Hace falta aclarar por qué digo: ¡Viva la poesía!?

jueves, 7 de abril de 2011

Deudas




a Lucila
a los niños del mundo



Te debemos
olvidar las palabras ambiguas
y hablarte y hablarnos solo con las traslúcidas
quiero decir
que "verdad" sea verdad y no imagen superpuesta.

Te debemos
aprender a verte cuando te miramos
para encontranos en el agua transparente de tus ojos.

Te debemos
aprender a caminra descalzos
y reconocernos en las huellas que heredarás
cemento fresco de tu infancia.

Te debemos
abrazar tu humanidad
y entregarte historia y sueños
renacer
en el breve contorno de tus brazos.

sábado, 26 de marzo de 2011

Ni un sí ni un no (in dubio . . .)

No hay mejor tema para una libriana que la duda. Me sigue provocando. Me da la excusa justa para elaborar mis inacabables dudas


Ante esa encrucijada que la vida le ponía, creyó que lo mejor era, antes de tomar una decisión, consultar a los expertos. Algunos, unos cuantos, le aconsejaron que sí, que avanzara en lo que había pensado, que iba en la dirección correcta, que probablemente no iba a tener otra oportunidad como esa y que valía la pena el riesgo. Si no lo hacía, se lo iba a reprochar a sí mismo toda la vida. Pero otros, tan numerosos como los anteriores, opinaron que no, que de ninguna manera, que eran puros disparates y que, si seguía empecinado en esas ideas absurdas, muy pronto, antes de lo que se imaginaba, se iba a arrepentir.

Pasó varios meses pendulando entre el sí más absoluto y el no más rotundo. Pensó en buscar un punto medio, pero se dio cuenta de que cuanto más lo buscaba más se alejaba de él. Recordó la famosa frase: “no se puede pactar con las dificultades ...” etc. Finalmente, ante esa encrucijada que la vida le ponía, creyó que lo mejor era, antes de tomar una decisión, poner un poco de ropa en una valija, sacar el dinero del banco, arrojar el celular por el indoro y subirse, lo más rápido posible, al primer avión.

viernes, 25 de marzo de 2011

Convite poético



Vení a celebrar la poesía con nosotros. Sumate a nuestro Triálogo. Traé un poema, propio o "apropiado", y regalanos su lectura. Compartamos la emoción, la profundidad,
la certeza, la inocencia, el poder de la palabra poética.
Será el 9 de abril a las 18,30 hs. en La Casita, Ranchos 1593, esquina Machado Castelar. Entrada $20

Ya podés contar conmigo.

Informes e inscripción:
anama_oddo@yahoo.com.ar
contares11@gmail.com

miércoles, 23 de marzo de 2011

Se hace lenta la noche

En esta nueva ronda cómplice, la consiga era escribir sobre la duda y el dudar. ¿Se entenderá lo que escribí? ¿Les gustará a mis compañeros? ¿Haré bien en publicar tan pronto? ¿Se me ocurrirá alguna otra cosa sobre este tema? Sumergida en la duda, me paralizo. Solo el poema me pone en marcha, me salva.


Se ríe el niño dormido
quizás se sienta gorrión esta vez
Luis Alberto Spinetta
Tamaño de fuente
Se hace lenta la noche
atravesada de insomnio

de mis párpados férreos
multitudes de imágenes desbocadas
galopan
las más ocultas regiones del deseo

sobre ellas
tu rostro de luz
me sonríe

estiro las manos
pero se esfuma
en el abismo de los sueños

con la piel apretada
con todo el cuerpo tenso
con este temblor que sacude las certezas
me pregunto
¿te veré llegar a la hondura de mi pecho?
¿te seré puerto y cobijo?
¿me serás niñeces y memorias?

viernes, 18 de marzo de 2011

Cena internacional (segunda parte)


Miró la hora. Faltaban quince minutos para la llegada de su invitado. Eligió una música romántica y se sentó a esperarlo. Se miró con placer las hermosas sadalias taco aguja que se había comprado especialmente para esa ocasión. En ese momento se dio cuenta de que no tenía ni idea de su altura. En casi un mes de chateo nuca se lo había preguntado. Cuando incorporaron el skype a sus contactos siempre lo vio sentado. Se preguntó entonces por qué nunca se puso de pie. ¿Es que era un hombre bajo? ¿Por qué nunca se lo dijo? ¿Qué pretendía esconder? ¿Cómo se le ocurría comenzar una relación así, con mentiras? Si había mentido en eso, ¿qué otras cosas ocultaría? Miró la mesa que tan minuciosamente había preparado. ¿Y si él no era capaz de apreciar esos detalles? ¿Y si en vez de comida internacional prefería un choripán? El timbre la sobresaltó. Por un instante estuvo dispuesta a abrir. Avanzó unos pasos hacia la puerta pero se detuvo. Pensó en el vino. ¿Y si estaba acostumbrado al tetrabrik? Nuevo timbrazo. ¿Y los tulipanes? A ver si todavía este era capaz de traerle un ramo de margaritas cortadas de la planta de la vecina. Otro timbre. Se miró en el espejo. Se dijo a sí misma que de ninguna manera se relacionaría con un tipo que solo fuera capaz de escuchar cumbia de la mañana a la noche. Si cedía, iba a terminar invitándola a la bailanta. ¡Por favor! Ella nunca, nunca, por ningún motivo, pondría un pie en un lugar como ese. Se dirigió al comedor sin hacer caso de los insistentes timbrazos. Que se quedara pegado, si quería. Ella no le abriría jamás en la vida. Jamás saldría con un hombre tan vulgar. Porque alguien que toca de esa forma el timbre no puede ser otra cosa que vulgar, ja. Subió el volumen de la música y se sentó a disfrutar ella sola sus manjares. Empezó por la ensalada. Sintió explotar en la boca la frescura picante de la albahaca, el tomate, las olivas. Y así, lenta y golosamente, fue degustando bocado tras bocado hasta acabar su cena. Después se sirvió una copa de champagne y bailó sola sobre la alfombra. Casi en éxtasis, se recostó en el sillón y revoleó las sandalias. Pero antes, por las dudas, desenchufó la computadora.



Cena internacional (primera parte)

La albahaca fresca caía en lluvia verde, intensa sobre los tomates, las aceitunas negras y la mozarella. El aceite de oliva y una pizca de sal completaron la fiesta de sabores. Después de varios fracasos amorosos, ella sabía que tendría una sola oportunidad para conquistarlo. Por eso, aunque era su primer encuentro, lo invitó a cenar. Decidió cocinar ella misma, nada de delivery. Como entrada, una ensalada caprese. Nada mejor que los sabores mediterráneos para llegar desde el estómago al corazón. Después una tarta de queso acompañada por un vino blanco, espumante. Bien francés. De postre, pastel de manzana con masa crumble, una exquisitez británica de esas que nunca fallan. El café, de Colombia, por supuesto, y con unos bocaditos de chocolate suizo. ¿Le faltaba algo a esa mesa de gala? Sí, claro, las flores. Llamó a la florería y encargó un ramo de tulipanes holandeses. Tres tulipanes, en verdad, si quería continuar con su vida normal el resto del mes.

jueves, 17 de marzo de 2011

Un soplo sobre la herida


Por solidaridad con el pueblo japonés, Planeta Haiku propuso enviar los nuestros como una ofrenda a su espíritu sufrido y valiente. Claro que un poema no soluciona semejante tragedia ni restaña tan hondas heridas. Pero la suma de todas las voces puede hacer llegar, aunque sea, un soplo refrescante.

Rompe la noche
de las aguas oscuras

el sol naciente
.

Sobre los restos
amasada entre sombras

anda la vida.


Entre despojos
lágrimas de alegría
un niño nace.

Blanco Japón
sobre el profundo duelo

fúnebre manto.

jueves, 10 de marzo de 2011

Podés contar conmigo - Preaviso


Todavía no me hicieron la gráfica pero no puedo esperar más para invitarte. Ya está listo el taller de narración oral Bocaquecuenta. Va a ser los sábados de 14,30 a 16,30. Una vez al mes tendremos la visita de especialistas en distintas disciplinas que enriquecerán nuestra formación: expresión corporal, dramaturgia, fonoaudiología, música y más, más, más. Comenzamos el 2 de abril. ¡¡Agendalo!!
La cita es en La casita, Ranchos 1593, esquina Machado.
Inscripciones: anama_oddo@yahoo.com.ar / contares11@gmail.com
Te espero.

martes, 8 de marzo de 2011

En el Día de la Mujer . . .

. . . Gioconda nos regala:

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres,
¡Qué poco es un solo día, hermanas, qué poco,
para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas!
De la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
-toda la atropellada ruta de nuestras vidas –
deberían pavimentar de flores para celebrarnos (…)
Nosotras queremos ver y oler las flores.
Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras en vez
de machos,
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
Y de los que nos vendaron los pies
Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio
para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina
Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la boca
para violarnos mientras nuestra madre dormía
Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado
Y del que nos corrió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas
Queremos flores del que nos condenó a muerte forzándonos a parir
a riesgo de nuestras vidas
Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo
Del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte
Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
Y nos encerraron por locas
Flores del que nos pega, del que se emborracha
Del que se bebe irredento el pago de la comida del mes
Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos testimonios
Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras
Y albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo género
Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos
donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;
arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, tendremos que surgir.


Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
Queremos flores hoy. Cuánto nos corresponde.
El jardín del que nos expulsaron.


Gioconda Belli

domingo, 6 de marzo de 2011

Gota a gota . . .

. . . se van desgranando los textos de los tres. Que sigan goteando palabras, ideas, textos breves y largos, poemas, tangos, fantasías, sueños, amores y desamores. ¡Que nadie arregle esta canilla de la creación!

Elogio de lo breve

Ahora que gracias a mis cómplices, Patricia y Gustavo, he descubierto un nuevo amor, la narración breve, me parece oportuno recordar algunos haiku, donde la condensación y la brevedad, de palabras y de recursos, ponen al descubierto la potencia del lenguaje para crear emociones, impresiones o miradas, fugaces pero completas.


Dicen silencios
tus ojos cerrados
sobre la almohada.


Surcan mi cara
los abrazos del tiempo
y expanden mi alma.


Temblor del agua
herida de intemperie
huellas desnudas.


Puntas de pie
la bailarina gira
el mundo sueña.


Rayos de sol
verdes que se estremecen
uvas que brillan.


Mieles moradas
uvas que se derraman
dulces promesas


Agua de lluvia
universo encerrado
en cada gota.


Dicen mi nombre
tus palabras desnudas
y yo renazco.


Poemas tristes
versos de madrugada
poquita cosa.

Mariposas negras



Obsesivos
como una canilla que gotea

los pasos del adiós
siguen horadando

monótonos y crueles

los velos del recuerdo
y van cayendo

seductores

como mariposas negras

una tras otra

aleteando su negrura

hasta oscurecer

mi porción de cielo.

jueves, 3 de marzo de 2011

Pesadilla


Hacía rato que se había separado de sus compañeros cuando oyó el primer disparo. Le pareció que resonaba dentro de su cráneo. Se tocó la cara, el pecho, se miró las manos. Nada, no había sangre. Pero sabía que no podía pararse. Debía seguir avanzando así, reptando sobre el lodo. El segundo disparo lo sobresaltó, sobre todo porque vino acompañado de un grito lejano. ¿Pero de quién? El tercer disparo lo hizo temblar de pies a cabeza. El cuarto lo encontó empapado en sudor. El quinto le provocó un estremecimiento tan profundo que lo hizo saltar. Se sentó de golpe. Apartó las sábanas con violencia, como si fueran ellas las responsables de su pesadilla. Tuvo que frotarse los ojos varias veces para darse cuenta de que ahora sí estaba despierto, irremediablemente solo desde hacía dos días, cuando sus compañeros cayeron en una emboscada, y de que esta vez no había habido tiros ni persecuciones sino la canilla que goteaba, implacable, reverberante, oxidando el lavatorio de ese hotel de mala muerte, en las afueras de Saigón.

Elogio de lo mínimo

A Gustavo, a Patricia y a mí se nos ha dado últimamente por escribir minificciones. En el blog catalán Sopa de poetes encontré estas reflexiones de Blanchot (L’espace littéraire), que me parecen muy oportunas.

“Escribir es entregarse a la fascinación de la ausencia de tiempo.” . . . la escritura fragmentaria piensa, pero también pone en escena, esta experiencia del Tiempo como “ausencia de tiempo”.

Una literatura de fragmento que se sitúa fuera del todo, sea porque el todo ya está realizado (toda literatura es una literatura del fin de los tiempos), sea porque junto a las formas de lenguaje donde el todo se construye y se habla, palabra del saber, del trabajo y de la salvación, es el presentimiento de una palabra totalmente otra: una palabra que libera al pensamiento de ser sólo pensamiento con vistas a la unidad o, dicho de otro modo, que exige una discontinuidad esencial".

viernes, 25 de febrero de 2011

Complicidades

Somos tres cómplices: Patricia Morante, Gustavo D´Orazio y yo. Cada uno va proponiendo una palabra o frase, por turno, para desencadenar la escritura en los tres y jugar el juego de la creación. Ya vamos por la segunda vuelta. Pero en este juego se puede empezar en cualquier momento. ¿Quién puede jugar? Todos. ¿Cómo se juega? Se acepta la frase propuesta y se libera el corazón, los recuerdos, los deseos, los sentidos para que la palabra fluya. ¿Dónde? Por ahora en nuestros blogs. Pero ¿qué tal si esto crece y creamos un blog específico? La idea es tentadora, ¿no?
Somos tres cómplices. Pero queremos ser muchos más. ¿Quién se anota?

Triunfo del poeta

Ella se dejó caer en la hondura de su soledad y la defendió con una muralla de silencio. Él prefirió esgrimir la única herramienta con que contaba: la poesía. Llenó cuadernos y cuadernos con poemas de amor. Con el tiempo, poco a poco, las palabras fueron abriendo, aquí y allá, pequeñas brechas en el muro, hasta que un día, debilitado, se derrumbó. Habían pasado muchos años. Ellos ya tenían el cabello gris. Pero tuvieron tiempo todavía de mirarse cara a cara, de reconocer cada uno con la palma de su mano el rostro del otro y empezar a caminar, juntos, sobre los restos filosos del silencio.

domingo, 20 de febrero de 2011

Fue la lluvia



Fue la lluvia bautismo en santidad, santidad de la palabra, dicha, entregada, regalada, compartida, saboreada, amasada en el ir y venir de los sentimientos, acunada en el latir de los corazones, lanzada a su destino de luz y de encuentros. Fue el viernes a la noche, en el cálido refugio de La salita. Allí estuvimos Miguel Mroue, Patricia Morante y yo. Y, por supuesto, los invitados de honor, Cristian Fraga y Jhohan Castellanos, los colombianos de guardia, miembros de Santa Palabra, maravillosos narradores, hermosos amigos, excelentes escritores, generosos visitantes. ¡Viva Colombia, que nos regala tanta belleza! En palabras y en personas. ¡Viva la palabra que nos reúne con amigos, que nos calienta el alma!
Gracias a todos los que, sin miedo a naufragar, enfrentaron las bocacalles inundadas y se dejaron llevar en ese viaje inolvidable a lomos de los cuentos.

martes, 15 de febrero de 2011

Solo un pie

Solo un pie sobre la noche
y ese largo deseo
de hundirse en sus espumas
sin ojos ni recuerdos
caída libre hasta el fondo de los sueños

solo un pie sobre la noche
y lo demás
combatir con la nostalgia
de cielos entrevistos
de tierra de lluvias de fuegos
y sentir tan hondo
ese cansancio de andar.

viernes, 11 de febrero de 2011

Segundo cielo



Fuga

-¡Cielos!- exclama el joven empresario (musculoso, bronceado, ambo impecable, pelo rubio perfectamente cortado) al salir del edificio de vidrio y acero mientras escucha en su celular de última generación que las acciones de su compañía han bajado un quince por ciento.
Un tanto preocupado, sube a su Nissan alta gama y sale en busca de su chica, que ha ido de compras a la Quinta Avenida. Ella (taco aguja, tailleure crudo, camisa de seda uva) es alta, delgada, joven, bronceada y, por supuesto, rubia. La chica sube al auto y deposita sus bolsas de papel madera (catorce) en el asiento trasero. Pocos minutos después se detienen ante un edificio antiguo, en el corazón de la city. El joven empresario desciende y ella aprovecha para sacar su pupa y retocarse el maquillaje. Con énfasis, con gula, vuelve a pintarse los labios. Al ratito reaparece él con un maletín de cuero negro. Vuelve a subir al auto y mira a la chica con una sonrisa cómplice. Su colmillo brilla en el aire de la tarde. Rápidamente ponen rumbo a la autopista. Una vez allí, acelerador a fondo y, mientras la cámara retrocede para mostrar una vista panorámica, ante el estupor de director y asistente, arrojan las chaquetas por las ventanillas y desaparecen para siempre, lejos, muy lejos, de los cielos de Nueva York.

Primer cielo


Algo

Hay algo en esos cielos en oleaje
que provoca mareas
en la sangre
una especie de amor
un desconcierto
brutal derrumbe de certezas
ante ese punto azul
esa nada
que navega entre gigantes.

lunes, 7 de febrero de 2011

Sobre La gota que horada los sueños - VI

Extraído del prólogo de Gustavo D´Orazio:

Ana María nomina acontecimientos secretos (internos, sumergidos) de modo sereno; es menos tempestiva que otras miradas contemporáneas. Ausculta el mismo mundo con arte maestro, meditado y personal.
El agua y los sueños fluyen como música de una partitura concluyente. Son habilidosos puntos en un encaje sobrio, pudoroso.

Sobre La gota que horada los sueños - V

Hermoso su libro, Ana María! Poesía depurada, profunda, conmovedora. Señalé algunos poemas que me llegaron de forma inexplicable, de sentimientos cercanos: Decidirse al fin... Todo sucederá...Escrito sobre tus huesos... Era íntima la forma...Hasta entonces...
Sueños, realidades, silencios y voces que perduran.
Un saludo cariñoso en el despertar de las palabras!
ALBERTO LUIS PONZO

Sobre La gota que horada los sueños - IV

¡Hola, querida Ana! Recién puedo escribirte con tranquilidad, para comentarte algunas de las tantas "impresiones" que tu poesía me dejó grabada.
Lo irónico es que leí todo el libro apenas llegué a casa, por la ansiedad y motivación que traía al haber escuchado a los presentadores y la inevitable atracción que en mí ejerce la poesía. Y me dormí "inundada" por ellla.
Por lógica, después lo fui releyendo con las pausas necesarias y cada "mirada" a tus "sueños" me iban motivando más.
En primer lugar, inevitablemente la "gota" te horadó hasta llegar al fondo de tu alma. Ahora con más énfasis te digo que sigas mencionándola, porque es lo mismo que querer atajar el viento.
Bien lo definís en uno de tus poemas: "Viento blanco soplando sobre la tierra herida... incendiando el horizonte..." "¿Cuánto de alma se atraviesa de pena en ese bautismo de hielo?"
Y a medida que nos introducimos en ese camino de "la gota que horada los sueños", nos vamos salpicando hasta llegar a empaparnos con "...aguas que lustran...", "...que siempre condrcen a la eternidad del agua..." "...debajo del rocío..." "...húmedo de amor..." "..."salpicadura apenas..." "...el agua cruje..." "...el alma cruje..." hasta estallar: "...El agua se quiebra en pedazos de alma..." "...Marea el agua oleaje persistente..." "...estalla el agua en pequeños universos..."
Agua y Alma en una mimesis inevitable. Tu alma toda se descubre en tu poesía., Ana.¿Cómo vas a dejar de mencionarla, si aflora en todos los poemas?
Nos proponés el recorrido: "...caminar...dormir...amar al fin...y respirar la desnudez del aire..."
Y no sigo porque te abrumaría, y no es la intención. Sólo me queda agradecerte el haberme hecho partícipe de ese "oasis poético" tan humano, en medio del brumoso desierto de situaciones tan inhumanas como las que vivimos cotidianamente. Me pregunto: ¿Qué sería del mundo sin los poetas y su palabra de luz?


Myrina

Sobre La gota que horada los sueños - III

Y ahora con las mías algo que empecé a escribirte hace mucho y ahora redondeé un poco más:

Ana


Vas por el equilibrio
y te deslizas
en deberes y afectos,
trazando la armonía
en la sonrisa,
en la gracia y calor
con que vas entregando
el pan
la luz
la tiza
el oído atento.

Y de pronto tus versos
estallan como olas
en universos minúsculos,
en colores,
en formas,
se expanden y se quiebran,
recorren dimensiones,
se quiebran en fragmentos
destellando,
se dividen en ecos.

Mientras cruzan el aire
Y llegan a los otros
Van y vienen sentidos
Que te buscan y nombran.

Es cuando te completas
Y de nuevo te entregas.



Angélica

Sobre La gota que horada los sueños - II

Con tus palabras, lo que me produjo tu libro:

Trémula de esperas
sobre cientos de proyectos imposibles
atravesada
por inútiles ensueños
demorada
ese agobio de ser
somo si nada.
Y sin embargo
entre las manos
tal vez ese amor que se asomaba
la poesía gime
su inocencia de palabras
atraviesa las impávidas arenas
entibia sangres
estalla el agua
en pequeños universos
voz otra y distinta.
Allí me reconozco
nuestras almas fosforecen
sobre la palma de la mano
¿cuánto de alma se atraviesa de pena?
sólo podemos contemplarnos apenas
-latidos del tiempo-
y medir
a puro corazón
las distancias y los días.


Angélica

Sobre La gota que horada los sueños - I

Gracias a estos días de descanso, de ritmo más lento, encontré comentarios y otras yerbas que provocó mi libro y me pareció buena idea compartirlos. Este es el primero:

Ana: Queridísima, no te contesté en seguida qué me había parecido el libro porque necesité masticarlo despacito.
Si bien había algunos poemas que conocía porque me habías dado a leer hace tiempo la versión de "La gota...", encontré otros nuevos. Creo que en este libro encontraste tu propia voz. No es que los dos primeros no sean tuyos y originales, pero en éste hay una marca, un estilo muy propio, que cultiva lo fragmentario en forma muy sugestiva, hasta en la diagramación. ¡Me encantó! Y escucharte decir parte de lo escrito lo hizo aún más lleno de connotaciones. No quería que terminara el CD, me resultó corto, pero está bien dejar con ganas al lector, así uno puede zambullirse en el texto muchas veces.
Se nota una mayor madurez expresiva.
Un gran abrazo y hasta el próximo cafecito.
Angélica

viernes, 4 de febrero de 2011

Primera noche

Hay una noche
primera noche
en que el sonido del mundo
se hace música
y celebran los sentidos
la íntima fiesta del asombro.

Pero hay una noche
primera noche
en que el silencio del mundo
se nos hace infinito
y somos otra vez
figura libre de contornos
aire desbordado
impreso apenas
en el aire.

jueves, 3 de febrero de 2011

Cuentos profanos, santas palabras


Ahora sí, la invitación formal, con todos los datos. Y el deseo de encontrarnos todos en el universo mágico de los cuentos.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Cuentos profanos, palabras santas, a 16 días


¿Reservaron el día? ¿Anotaron todo? ¿Invitaron a amigos, parientes y vecinos? Estén alertas, que pronto, pronto llegarán más datos.

martes, 1 de febrero de 2011

Cuentos profanos, santas palabras, a 17 días


Recapitulando: es el viernes 18 de febrero a las 19,30 hs. Es en La Salita de Castelar, Almafuerte 2642, Castelar Sur. Somos: ellos, los colombianos, y nosotros, los argentinos. ¿Los nombres? Tiempo al tiempo . . .

Ruidos

El cuento Solo, de Gustavo D´Orazio, me resultó muy interesante no solo por la calidad del texto sino porque además el autor nos revela el proceso de escritura. Se me ocurrió partir de la misma imagen y ver hacia dónde me llevaba. Les propongo realizar el ejercicio y compartir los resultados. Pueden sorprendernos. En mi caso salió esto:

Me despierto sobresaltada. Ruidos en la planta baja. Me levanto de un salto. Sigilosamente bajo la escalera. Al llegar al primer escalón me detengo y me concentro en escuchar. Nada. Sin embargo, parece que alguien respirara muy cerca de mí. Siento como si la casa toda se agitara levemente en una respiración apenas perceptible. Si hay un ladrón quiero sorprenderlo: enciendo repentinamente las luces. Nadie. ¿Demasiada imaginación? Dicen que no es bueno ver películas de suspenso antes de dormir. Ya que estoy levantada, decido tomar un vaso de leche tibia para relajarme. Voy a la cocina. Y entonces sí: sentado frente a un extremo de la mesa está él, fumando, las piernas cruzadas, el pelo lacio peinado hacia atrás y ese hermoso mechón cayendo sobre su frente.
Creo que mi voz suena a ternura cuando pregunta:
-¿Viniste otra vez, papá?
-Sí, vos y yo tenemos que hablar-me dice.-Vení, sentate aquí conmigo.
Me acerco. Con miedo, temblando, retiro la silla. Mientras me siento, la casi certeza de lo que va a pasar me hace apretar fuerte los párpados. Cuando los abro, el humo, el cigarrillo, el mechón, todo, se ha desvanecido y vuelvo a ver una vez más la silla vacía.

lunes, 31 de enero de 2011

Presencias

En la habitación vacía
se alojan
murmullos, gritos, asombros
lágrimas, promesas, rebeldías,
proyectos, frustraciones
rompecabezas del tiempo
presencias urdidas en el espacio desnudo
presencias que delatan
el fervor de lo vivido
y me retornan
fieles
de todos mis adioses.

Cuentos profanos, santas palabras, a 18 días


Y seguimos descontando . . . para seguir contando. El 18 de febrero se vienen los colombianos, nomás, a contar con nosotros. ¡Y para nosotros! ¿Dónde? Aquí, my cerquita, en Castelar. ¿Más datos? Ah, ya llegarán.

domingo, 30 de enero de 2011

Cuentos profanos, santas palabras, a 19 días


Empezó la cuenta regresiva. Faltan 19 días para el gran encuentro: colombianos y argentinos, argentinos y colombianos unidos por "la pasión del decir". Será justamente el 18 de febrero. Ya irán apareciendo más datos. Por ahora, el suspenso. Y la agenda a mano para reservar la fecha.