La poesía es un lugar de encuentro donde todas las voces y todos los ecos dejan su marca. Fugacidad y persistencia. Por eso este espacio, donde la palabra será la protagonista, la palabra que vuela de boca en boca y de mano en mano. Una buena manera de empezar a encontrarnos es recordar a Miguel Hernández: "Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea."
domingo, 9 de agosto de 2015
domingo, 2 de agosto de 2015
Petrus y otras historias
Vladimir presentó a Petrus. Y Petrus se hizo presente. Y el "había una vez" realizó el hechizo: Petrus, con camisa, saco y corbata, ladró a discreción; Vladimir emocionó y se emocionó, se rió feliz e hizo reír a todos; los amigos amigaron a más no poder, con mimos y sorpresas; las palabras brotaron como de una galera gigante y multiplicaron la magia. Yo tuve el placer de narrar. Pero lo más importante: estuve ahí, en medio de toda esa bella gente (incluido Petrus, claro).
lunes, 27 de julio de 2015
Tardes herejes con Evaristo
Evaristo Santana coordina este ciclo de encuentros de la palabra, que se realiza el último sábado de cada mes, en Haedo. En esta oportunidad tuvo la gentileza de invitarme. Leí algunos poemas, conté un cuento, El amor, de Eduardo Galeano, y, lo más importante, compartí una hermosa tarde con amigos queridos.
miércoles, 22 de julio de 2015
Palabras de Alicia

“CONTAR LOS DÍAS” , poemario de Ana maría Oddo, publicado en 2015.
Madurez de la palabra que canta y reflexiona sobre lo vital en cada línea
escrita con hondura y belleza. Recorrido poético dulce, lúcido, en ocasiones
perplejo, siempre reflexivo, por la vida. Vida que irradia en cada poema;
poemas para mirarnos y encontrarnos.
Para revista Guka de Arte y Literatura, Alicia Solda Mazzini
Contar los días, presentación
La Biblioteca Nacional nos recibió, imponente en su planta de hormigón, el sábado 18 de julio.
Patricia Morante y yo, presentamos el nuevo libro de nuestra
amiga, la escritora ANA M. ODDO.
Poesía pura, sentida, integran el libro cuyo título:
CONTAR LOS DIAS,
CONTAR LOS DIAS,
impulsó el aporte del público, respecto "al propio contar de días"...
El paso del tiempo, las despedidas, los balances cotidianos y las sensaciones más profundas pueblan las páginas de este poemario para pensar (y repasar) instantes vitales, afectos...
La música, la danza, las canciones... también fueron parte del encuentro.
Lecturas, una entrevista a la autora, firma de ejemplares, charla y brindis entre amigos, hicieron de la presentación una reunión sensible y aglutinadora de emociones, recuerdos y proyectos...
Palabras de Gustavo D'Orazio en su blog.
lunes, 13 de julio de 2015
Contar los días
Sala Augusto Raúl Cortazar
Presentación del libro de poemas de Ana María Oddo "CONTAR LOS DIAS". Gustavo D'Orazio y Patricia Morante entrevistarán a la autora y leerán poemas. Dany Manrique ofrecerá un momento musical y Marcos Dech Milanich realizará una performance.
En este libro las voces de los recuerdos parecen atrapar al lector desde un tiempo remoto, a la vez que buscan las voces de la esperanza. Un libro hecho de fechas y espacios, calendarios que están en la memoria y estructuran haceres y adioses, bienvenidas y descansos.
FUENTE: http://www.bn.gov.ar/eventos/18/7/2015Del blog de Gustavo D'Orazio: gdorazio.blogspot.com
lunes, 8 de junio de 2015
Último otoño
a Tina y Klaus
Los viejitos
salieron a la puerta. Escaso cabello canoso, espaldas encorvadas, paso lento.
Sin embargo, mantenía ella la feminidad, con su peineta y su abrigo de lana color
coral. Él seguía siendo el galán de siempre con su saco entallado y sus zapatos
de cuero beige. Con cierto esfuerzo, con cierta demora subieron al taxi. No
llevaban equipaje.
El taxista
también era un viejo, de bigote blanco y gorra azul.
-¿Vamos por la autopista?-
preguntó.
-No, queremos contemplar el paisaje
todo lo posible, llenarnos los ojos de verdor- dijo él.
-Sí- agregó ella- y vaya despacio,
por favor. Parece que el otoño quisiera regalarnos su mejor día. El cielo está
impecable y el sol, tan cálido.
El conductor les
dio el gusto: hicieron un viaje largo para un trayecto corto.
Al caer la
tarde, los tres comprendieron que ese era el momento. Llegaron a la entrada del
cementerio. Dejaron el auto y siguieron a pie. Los tres juntos, tomados de la
mano, caminaron por el sendero de cipreses. Poco a poco, las figuras que se
alejaban se fueron esfumando. Alcanzaron a dar un brinco casi juvenil, de
felicidad, de plenitud tal vez, antes de desaparecer por completo en el dorado
ocaso de esa tarde otoñal.
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