jueves, 10 de marzo de 2011

Podés contar conmigo - Preaviso


Todavía no me hicieron la gráfica pero no puedo esperar más para invitarte. Ya está listo el taller de narración oral Bocaquecuenta. Va a ser los sábados de 14,30 a 16,30. Una vez al mes tendremos la visita de especialistas en distintas disciplinas que enriquecerán nuestra formación: expresión corporal, dramaturgia, fonoaudiología, música y más, más, más. Comenzamos el 2 de abril. ¡¡Agendalo!!
La cita es en La casita, Ranchos 1593, esquina Machado.
Inscripciones: anama_oddo@yahoo.com.ar / contares11@gmail.com
Te espero.

martes, 8 de marzo de 2011

En el Día de la Mujer . . .

. . . Gioconda nos regala:

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres,
¡Qué poco es un solo día, hermanas, qué poco,
para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas!
De la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
-toda la atropellada ruta de nuestras vidas –
deberían pavimentar de flores para celebrarnos (…)
Nosotras queremos ver y oler las flores.
Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras en vez
de machos,
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
Y de los que nos vendaron los pies
Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio
para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina
Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la boca
para violarnos mientras nuestra madre dormía
Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado
Y del que nos corrió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas
Queremos flores del que nos condenó a muerte forzándonos a parir
a riesgo de nuestras vidas
Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo
Del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte
Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
Y nos encerraron por locas
Flores del que nos pega, del que se emborracha
Del que se bebe irredento el pago de la comida del mes
Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos testimonios
Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras
Y albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo género
Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos
donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;
arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, tendremos que surgir.


Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
Queremos flores hoy. Cuánto nos corresponde.
El jardín del que nos expulsaron.


Gioconda Belli

domingo, 6 de marzo de 2011

Gota a gota . . .

. . . se van desgranando los textos de los tres. Que sigan goteando palabras, ideas, textos breves y largos, poemas, tangos, fantasías, sueños, amores y desamores. ¡Que nadie arregle esta canilla de la creación!

Elogio de lo breve

Ahora que gracias a mis cómplices, Patricia y Gustavo, he descubierto un nuevo amor, la narración breve, me parece oportuno recordar algunos haiku, donde la condensación y la brevedad, de palabras y de recursos, ponen al descubierto la potencia del lenguaje para crear emociones, impresiones o miradas, fugaces pero completas.


Dicen silencios
tus ojos cerrados
sobre la almohada.


Surcan mi cara
los abrazos del tiempo
y expanden mi alma.


Temblor del agua
herida de intemperie
huellas desnudas.


Puntas de pie
la bailarina gira
el mundo sueña.


Rayos de sol
verdes que se estremecen
uvas que brillan.


Mieles moradas
uvas que se derraman
dulces promesas


Agua de lluvia
universo encerrado
en cada gota.


Dicen mi nombre
tus palabras desnudas
y yo renazco.


Poemas tristes
versos de madrugada
poquita cosa.

Mariposas negras



Obsesivos
como una canilla que gotea

los pasos del adiós
siguen horadando

monótonos y crueles

los velos del recuerdo
y van cayendo

seductores

como mariposas negras

una tras otra

aleteando su negrura

hasta oscurecer

mi porción de cielo.

jueves, 3 de marzo de 2011

Pesadilla


Hacía rato que se había separado de sus compañeros cuando oyó el primer disparo. Le pareció que resonaba dentro de su cráneo. Se tocó la cara, el pecho, se miró las manos. Nada, no había sangre. Pero sabía que no podía pararse. Debía seguir avanzando así, reptando sobre el lodo. El segundo disparo lo sobresaltó, sobre todo porque vino acompañado de un grito lejano. ¿Pero de quién? El tercer disparo lo hizo temblar de pies a cabeza. El cuarto lo encontó empapado en sudor. El quinto le provocó un estremecimiento tan profundo que lo hizo saltar. Se sentó de golpe. Apartó las sábanas con violencia, como si fueran ellas las responsables de su pesadilla. Tuvo que frotarse los ojos varias veces para darse cuenta de que ahora sí estaba despierto, irremediablemente solo desde hacía dos días, cuando sus compañeros cayeron en una emboscada, y de que esta vez no había habido tiros ni persecuciones sino la canilla que goteaba, implacable, reverberante, oxidando el lavatorio de ese hotel de mala muerte, en las afueras de Saigón.

Elogio de lo mínimo

A Gustavo, a Patricia y a mí se nos ha dado últimamente por escribir minificciones. En el blog catalán Sopa de poetes encontré estas reflexiones de Blanchot (L’espace littéraire), que me parecen muy oportunas.

“Escribir es entregarse a la fascinación de la ausencia de tiempo.” . . . la escritura fragmentaria piensa, pero también pone en escena, esta experiencia del Tiempo como “ausencia de tiempo”.

Una literatura de fragmento que se sitúa fuera del todo, sea porque el todo ya está realizado (toda literatura es una literatura del fin de los tiempos), sea porque junto a las formas de lenguaje donde el todo se construye y se habla, palabra del saber, del trabajo y de la salvación, es el presentimiento de una palabra totalmente otra: una palabra que libera al pensamiento de ser sólo pensamiento con vistas a la unidad o, dicho de otro modo, que exige una discontinuidad esencial".