"Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!"
La poesía es un lugar de encuentro donde todas las voces y todos los ecos dejan su marca. Fugacidad y persistencia. Por eso este espacio, donde la palabra será la protagonista, la palabra que vuela de boca en boca y de mano en mano. Una buena manera de empezar a encontrarnos es recordar a Miguel Hernández: "Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea."
miércoles, 28 de marzo de 2012
Recordando a Miguel Hernández
Un 28 de marzo se fue el poeta apasionado, el criador de cabras, el que abonó su poesía con el fervor de la tierra, el gritó contra las injusticias hasta dar la vida. No encontré mejor semblanza que la que hizo de él otro poeta que, como él, encarnó la voz del pueblo:
lunes, 26 de marzo de 2012
Por ella, por ellas
Del blog con voz propia-revista literaria:
Yolí Fidanza
-Buenos Aires, Argentina-
Por ella, por ellas
Por ella, la niña violentada, el vestidito negro,
el corazón, latido de temprana esperanza.
Por ella la nacida bajo aciago signo,
la sin ángel custodio, la burlada de amor,
la abandonada bajo la cara en sombras de la luna.
Por la muchacha de falda desgarrada,
abultado el prematuro vientre, temprano de desesperanza.
Por ella y por las asesinadas en ancestrales ritos,
condenadas a los dardos en las lapidaciones,
al filo de la navaja, la sangre íntimamente derramada.
Por las crucificadas en maderos de injusticia,
mendicantes en esquinas de opulencia
Por quienes esconden ojeras teñidas de violeta
y pétalos morados en golpeadas mejillas,
como ríos de lava las lágrimas hollando el surco de la herida.
Por las compradas a precio vil en burdeles de hipocresía.
Por la inocencia inmolada a la prepotencia de los vencedores.
Por las malhadadas que engendran frutos de la fuerza
y olvidadas de sí los besan y amamantan.
Por las rehenes en albergues sin luz
con ventanas tapiadas y puertas con sus llaves perdidas.
Por las muertas sin nombre sin coronas de martirio sin cruz.
Yo no quiero llorarlas con lágrimas inútiles
intento darles voz a sus silencios, que no baste el monótono rezo
que caiga de los ojos el velo, que el drama atormente la memoria.
Sea nuestra palabra viento en el monte, grito en la selva,
eco que golpeé la montaña, agua en los salitrales,
llama que derrita la frialdad de corazones como témpanos,
que ruja en el vaivén de las olas y sobre la playa duela,
que repique hecha terca llovizna en las techumbres,
que desarme la mano que se alza, que borre del lenguaje el insulto.
No calle la boca ante el neón que vuelve perversión la desnudez
Ni ante la mesa de rico mantel si la blancura oculta otras esclavitudes.
Que no se pierda el llanto, que nuestro oído atienda
que en la página la ignorancia se borre y el conocimiento detenga la infamia.
Como gota que horada la piedra persistente el reclamo
Piedad para sus llagas, medicina para sus heridas azúcar para la hiel de sus labios.
Por ellas y por la niña de Chihuahua hecha símbolo
en procesión las vivas y las muertas,
triste el fraterno gesto, cubiertas las cabezas con velo de duelo,
unas con encendidos cirios, otras en sus urnas de cenizas.
Firme el paso, elocuente el silencio.
Tomadas de las manos por las calles del mundo.
Ved, delante de nosotras anda la Guadalupe, toda vestidita de negro.
En apoyo a la Declaración de Naciones Unidas, en repudio a toda violencia ejercida sobre la mujer. (Nota de la autora)
Del libro Serás Mujer. Ediciones Botella al mar, octubre 2011
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Por ella, por ellas
Por ella, la niña violentada, el vestidito negro,
el corazón, latido de temprana esperanza.
Por ella la nacida bajo aciago signo,
la sin ángel custodio, la burlada de amor,
la abandonada bajo la cara en sombras de la luna.
Por la muchacha de falda desgarrada,
abultado el prematuro vientre, temprano de desesperanza.
Por ella y por las asesinadas en ancestrales ritos,
condenadas a los dardos en las lapidaciones,
al filo de la navaja, la sangre íntimamente derramada.
Por las crucificadas en maderos de injusticia,
mendicantes en esquinas de opulencia
Por quienes esconden ojeras teñidas de violeta
y pétalos morados en golpeadas mejillas,
como ríos de lava las lágrimas hollando el surco de la herida.
Por las compradas a precio vil en burdeles de hipocresía.
Por la inocencia inmolada a la prepotencia de los vencedores.
Por las malhadadas que engendran frutos de la fuerza
y olvidadas de sí los besan y amamantan.
Por las rehenes en albergues sin luz
con ventanas tapiadas y puertas con sus llaves perdidas.
Por las muertas sin nombre sin coronas de martirio sin cruz.
Yo no quiero llorarlas con lágrimas inútiles
intento darles voz a sus silencios, que no baste el monótono rezo
que caiga de los ojos el velo, que el drama atormente la memoria.
Sea nuestra palabra viento en el monte, grito en la selva,
eco que golpeé la montaña, agua en los salitrales,
llama que derrita la frialdad de corazones como témpanos,
que ruja en el vaivén de las olas y sobre la playa duela,
que repique hecha terca llovizna en las techumbres,
que desarme la mano que se alza, que borre del lenguaje el insulto.
No calle la boca ante el neón que vuelve perversión la desnudez
Ni ante la mesa de rico mantel si la blancura oculta otras esclavitudes.
Que no se pierda el llanto, que nuestro oído atienda
que en la página la ignorancia se borre y el conocimiento detenga la infamia.
Como gota que horada la piedra persistente el reclamo
Piedad para sus llagas, medicina para sus heridas azúcar para la hiel de sus labios.
Por ellas y por la niña de Chihuahua hecha símbolo
en procesión las vivas y las muertas,
triste el fraterno gesto, cubiertas las cabezas con velo de duelo,
unas con encendidos cirios, otras en sus urnas de cenizas.
Firme el paso, elocuente el silencio.
Tomadas de las manos por las calles del mundo.
Ved, delante de nosotras anda la Guadalupe, toda vestidita de negro.
En apoyo a la Declaración de Naciones Unidas, en repudio a toda violencia ejercida sobre la mujer. (Nota de la autora)
Del libro Serás Mujer. Ediciones Botella al mar, octubre 2011
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sábado, 24 de marzo de 2012
24 de marzo, a 36 años del horror
Un pequeño homenaje a las víctimas de la dictadura. Toda víctima es injusta cuando el poder es victimario.
Pájaros muertos
Camino sobre las piedras calientes de la memoria
tropiezo a cada paso
con cientos, miles
de pájaros muertos
se espantan los pies
al contacto de sus plumas quietas
suaves aún, coloridas
pero quietas
abrazadas al fantasma de su vuelo
pero quietas
tibios aún sus cuerpecitos
pero quietos
el camino caliente de la memoria
está sembrado de pájaros muertos.
Pájaros muertos
Camino sobre las piedras calientes de la memoria
tropiezo a cada paso
con cientos, miles
de pájaros muertos
se espantan los pies
al contacto de sus plumas quietas
suaves aún, coloridas
pero quietas
abrazadas al fantasma de su vuelo
pero quietas
tibios aún sus cuerpecitos
pero quietos
el camino caliente de la memoria
está sembrado de pájaros muertos.
miércoles, 21 de marzo de 2012
Paseo por las sierras: Villa de Merlo, San Luis
viernes, 9 de marzo de 2012
22 de febrero
El general Quiroga va en coche a la muerte
Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges
Borges imaginó a Quiroga
viajando en coche hacia la muerte
atravesando
vestido de héroe
las puertas grandes de la Historia.
Nosotros vimos sin esfuerzo
multiplicadas en todas las pantallas
dosmil almas que empuñaban
su historia minuciosa
en vagones imposibles.
Fue gris el viaje
como el viaje gris de cada día
a la rutina del desánimo.
Y sin embargo
dos mil pequeños mundos
crecían en la espera
pululaban
cantaban su canción
o dormían su cansancio.
Dosmil almas van en tren hacia la muerte.
Y aún no lo saben.
martes, 21 de febrero de 2012
Poder o no poder
Esa noche, después de recibir el aplauso consagratorio y mientras dirigía unas palabras de agradecimiento, el nuevo presidente sintió una molestia a la altura del cuello de la camisa. Fue justamente cuando alzó la vista y vio, distribuidas estratégicamente, las figuras inconfundibles de los hombres de negro, con sus miradas frías, amenazantes, fijas en él. Al promediar el discurso, en el que no pudo evitar referir los esfuerzos de la campaña ni las acostumbradas promesas, pasó su índice izquierdo sutilmente por la zona. Unos minutos después, su asesor de imagen notó una arruga gruesa en la blancura impecable de la camisa. El presidente seguía enumerando las futuras maravillas que traería su gestión, especialmente para aquellos que lo habían votado, cuando su secretario privado, algo preocupado, le indicó que acortara el discurso. Efectivamente, la molestia, la arruga, se había extendido hacia abajo y cruzaba ya la corbata estampada. Y, lo más sorpendente, también hacia arriba: atravesaba su pómulo izquierdo y se dirigía hacia la frente. Apenas tuvo tiempo para esbozar una despedida antes de que la arruga, ese pliegue infame, ese surco oscuro, irregular, se extendiera decidido por la redondez pálida de su cabeza calva. Sus colaboradores lo rodearon inmediatamente y lo ocultaron de la vista del público. Entre cuatro tuvieron que subirlo al auto para alejarlo lo más rápidamente posible y evitar las cámaras de periodistas y curiosos cuando el traje del presidente, sus zapatos, su cuerpo todo se habían convetido en una larga, blanda, cruel, despreciable arruga.
jueves, 9 de febrero de 2012
Tu alma es diamante
Luis Alberto Spinetta, poeta, músico, cantante, amigo, gran tipo. Sensible para el arte y para la vida. Alma de luz, de diamante, de esas que nunca mueren.
Gracias, flaco, por tu legado.
Gracias, flaco, por tu legado.
Alma de diamante
Ven a mícon tu dulce luzalma de diamanteY aunque el solse nuble despuéssos alma de diamanteCielo o pielsilencio o verdadsos alma de diamantePor eso ven asícon la humanidadalma de diamanteY aunque tu corazón recirculesiga de paso o vengapretenda volar con las manossueñe despierte o duermao beba el elixirde la eternidadsos alma de diamanteBien aquí o en el más allásos alma de diamantey aunque este mismo sol,(se nuble después)sos alma de diamante.
Luis Alberto Spinetta
Luis Alberto Spinetta
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